Moldeado por milenios, el sílex da testimonio de la historia ancestral de la Tierra. Como una joya oculta, revela una belleza a la vez robusta y frágil.
Cada faceta desvela una naturaleza en movimiento, lentamente esculpida en formas únicas e impredecibles. Entre la rugosidad y la suavidad, sus ricas texturas inspiraron a Lalique a capturar esta esencia en cristal.